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Oaxaca

San José del Pacífico, Oaxaca

Y de pronto sales de la nada y recuerdo que te debo un lunar. Me hace viejo sentir que perdí el tiempo.

En aquel momento tú eras luz y rubor en las pupilas, eras vitaminas y especias morunas. Yo, en cambio, me debatía, con medio cuerpo dentro del agua, entre tu sonrisa y mis estanques. Tu conversación de incienso y anarquía, arte subversivo, té y revolución inminente. Y mi mirada perdida en el laberinto de tus aventuras. Pude pisar descalzo, unos minutos, los escombros de tu pasado y rellenar los huecos que, al fin y al cabo, dejaste para mí.

Y de pronto sales de la nada y recuerdo que te robé una peca para eclipsar la luna que el pecado me tatuó en la espalda y nunca te devolví. Como un lienzo debajo de un colchón, un poemario envasado al vacío, me llevé tu peca y mi lunar, maté de un tiro en la sien a las sirenas que se manifestaban en mi pecho y escapé de la ciudad a medianoche.

Ahora, de pronto, como un proscrito arrepentido escribo que me hubiera fugado contigo. Ahora que sales de la nada y recuerdo tu bohardilla como el refugio ucrónico en que conocí a la libertad desnuda. Ahora que observo mi lunar, sabiendo que no me pertenece, que recuerdo tu aroma como si naciera de mi paladar. Ahora, que desde la distancia es sencillo y cobarde, escribo que me equivoqué y que juntos hubiéramos sido capaces de hacernos la fotosíntesis en cualquier sótano, de bucear bajo los escombros y secar de un solo golpe de luz todos los estanques en que floto boca abajo. Ya ves: Me hace joven pensar que estás detrás del tiempo. 

Suso Sudón

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