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Tips para escribir

Por Alejandra Fonseca

tips para escribir

Elegir el tema: para quién y qué escribir

Al elegir el tema hay que tomar en cuenta los intereses de la audiencia, no sólo los propios. Aunque no podemos librarnos de la subjetividad, trata de reflejar en tus creaciones (textos) todas esas cosas que a ti te gustan, lo que lees, lo que ves, visitas o usas; así, seguro comenzaras a extender la red que “pesca” la atención de una comunidad con gustos afines a los tuyos, usa eso a tu favor.

Conforme a tus posibilidades, analiza a tu audiencia, sus gustos, intereses, prioridades, hábitos y lenguaje, para que también puedas despertar la curiosidad de un público más ámplio. Lee lo que ya se ha escrito o hablado del tema que elegiste tratar en otros medios y procura abordarlo desde otra perspectiva. Busca “innovar”, contar lo que no está siendo contado. Encuentra lo que no está siendo buscado. Actualiza a tu audiencia.

Fija tus objetivos

uno científico en el que definas qué tema o aspecto de la ciencia quieres mostrar, decide qué aspectos del tema son más importantes que otros, para darles el peso debido en los contenidos; otro objetivo es el emocional, donde tendrás que decidir qué quieres que sienta tu audiencia al leerte, sorpresa, tristeza, preocupación, alegría, curiosidad, miedo, atracción por estudiar ciencia… Recuerda que de este objetivo dependerá que tu audiencia quiera quedarse contigo y leer todas las cosas nuevas que le muestres.

Imagina que tu texto es una cámara que va a retratar una escena científica, Deja tu cámara fija y graba lo indispensable para retratar lo necesario para lograr su objetivo (previamente fijado). No muevas la cámara de lugar a menos de que sea ultra necesario para lograr tus objetivos, aunque generalmente no es necesario hacerlo.

Paréntesis (La selección y verificación de fuentes)

Es importante elegir buenas fuentes. Ya sean libros, revistas, videos, podcast y los mismos investigadores, hay que elegir los más adecuados para el tema que queremos desarrollar. Al reconocer las fuentes idóneas, enumerarlas por orden de importancia. Las fuentes oficiales como artículos de revistas científicas, informes o gacetas oficiales de institutos, centros de investigación o documentos gubernamentales y de sociedades civil, ONG’s, A.C.’s, son muy útiles e importantes. Si tus fuentes son bases de datos o información muy abstracta, procura usar solo los datos que te digan algo acerca de la historia que quieres contar.

Pregúntale a los datos cosas relevantes para tu historia (cuando se trate de periodismo científico: formula hipótesis y cuestiónalas); los datos que respondan tu pregunta principal, son los relevantes, no otros. Si sabes qué historia quieres contar, es más fácil saber qué datos buscar y usar. Recuerda: los datos por si solos no dicen nada, debe haber una historia detrás de ellos. Evita fuentes o aspectos del tema que nos distraigan del punto central y que no enriquezcan la historia.

Volvamos al texto

Luego de realizar la investigación y de fijar un objetivo hay que pensar en cómo contarías esta historia en una sola ‘frase clave’. Esto sirve para dar estructura a la historia. Para facilitar esta parte, algunos autores sugieren escribir qué se piense acerca del tema luego de realizar la investigación, es decir, encontrar una relación causa-consecuencia. Cada oración que se escriba, debe relacionarse con la frase clave. Esta frase clave puede transformarse al momento de desarrollar el texto, pero no demasiado como para perder de vista el objetivo de lo que se desea exponer en el escrito.

Para dar estructura

Escribir distintas frases que contengan los aspectos esenciales de la historia. Elegir de ellos el de mayor importancia para colocarlo en el primer párrafo o lead. Este servirá como gancho para atrapar al público, por ello debes concentrarte en dar una entrada creativa y seductora. Al redactar el texto hay que ir conectando las ideas descritas anteriormente.

Hallar el hilo conductor

Este va a hacerse más fuerte y tomará forma ya avanzado el escrito. Para no abrumar al lector con un bombardeo de información, hay que intercalar las partes más complicadas con párrafos relativamente sencillos y entretenidos. Usa imágenes que ilustran las partes complicadas de explicar. Procura usar suficientes sin que sean demasiadas.

Se vale usar gráficas, si y sólo si es muy indispensable para comprender el texto, pero deben ser muy básicas y comprensibles. No olvides enganchar el inicio y la conclusión de tu historia usando la idea principal. Que el final sea una conclusión de lo explicado en la historia. Deja una pregunta abierta para enganchar a la gente a tu blog/medio e invítalos a que te sigan leyendo.

Haz de la lectura tu principal aliada

La lectura constante de todo tipo de formatos (ensayos, cuentos, relatos, novelas…), alimenta la curiosidad, la flexibilidad de nuestro léxico, nos da ideas para desarrollar nuestros temas de maneras novedosas. Si tu tema es muy extenso y complejo, haz una serie de artículos entrelazados, donde cada uno de ellos se centre en solo un aspecto del tema que quieres abordar. Para comenzar, puedes introducir al tema de forma general. Si tu público es de una generación distinta a la tuya, averigua su contexto social y cultural, busca que programas de TV ven (o veían), noticias relevantes de la época, periódicos y/o revistas populares. Haz todo lo que puedas para encontrar referentes de la época en cuestión que te puedan servir para alimentar tu historia.

El título

El título del texto debe hacer referencia al tema principal, ya sea explícita o implícitamente, haciendo uso de una analogía contextual. El título puede o no llevar un dato duro que revele un conflicto o la idea principal (“Se descubrió un nuevo sistema solar con 4 planetas parecidos a la Tierra”; “Cuesta 40 millones de pesos poner un satélite en órbita”).

Qué sirve y qué no

Utiliza un lenguaje claro y preciso en frases cortas, simples y concretas. Usa palabras comunes para explicar conceptos más complejos. De preferencia utiliza la voz activa y redacta en primera o tercera persona.
Recuerda que los párrafos confusos y largos, las frases complicadas y las palabras rebuscadas o raras dificultan la comprensión del texto. Usa sinónimos para evitar repetir muchas veces las mismas palabras. Omite palabras innecesarias.

Ya sea una nota o un artículo de divulgación, es importante que incluyas el quién y/o el qué, dónde, cuándo, cómo, por qué y para qué. Esto aumenta la credibilidad de lo que cuentas y te convierte en una fuente fidedigna y confiable. La transparencia siempre es importante cuando lo que deseas es ganar la confianza de los lectores/escuchas y de la audiencia en general.

Evita caer en la formalidad, no escribas boletines de prensa. Recuerda que los científicos NO son tu público meta principal. Creer esto podría limitar tu escritura narrativa.  Revisa y contrasta los datos que vayas a presentar en diversas fuentes. Verifica para que presentes siempre los más actuales.

Evitar escribir información innecesaria

Si los datos no enriquecen la historia, es mejor prescindir de ellos. Siempre es importante evaluar la relevancia de tu historia. Los alcances y/o limitaciones del tema, impactos o aplicaciones directas, implicaciones políticas, económicas, sociales, culturales y (aunque parezca obvio) las científicas.

Evita exagerar la importancia de lo que escribes

Mejor utiliza ejemplos, metáforas y analogías para ponerla en contexto y socializar el ente/tema del que estés hablando. Acepta las críticas de tus lectores y no le temas al cambio. Cambiar la estructura de nuestra narración “final” puede llegar a hacer más claro el mensaje. No olvides releer tu historia uno o dos días después de que la diste por terminada.

Aunque siempre se puede mejorar, no te obsesiones con los cambios. Una vez que hayas dejado descansar tu texto y lo hayas revisado dos días después, siéntete libre de publicarlo.

*NOTA: Es muy importante no perder de vista que nuestro principal objetivo es hacer divulgación contextual y no de déficit. Muéstrenle a su público que les importa.*


Fuentes:

1. Federación Mundial de Periodistas Científicos, Red de Ciencia y Desarrollo. 2011.
Divulgar la ciencia. Curso de Periodismo científico. Universidad de Antioquia. Medellín. 196 pp.
2. Cassany, Daniel. 2016. La cocina de la escritura. Editorial Anagrama. México. 255 pp.
3. García Álvarez de Toledo, Juan y Fernández S., René. 2011. Difusión y
divulgación científica en internet. Proyecto Cienciatec.org. Gobierno del Principado de Asturias. España. 114 pp.
4. Taller de Redacciones Líquidas, impartido por Cristian Alarcón. 2018. VII Foro de
Medios Digitales y Periodismo. Factual/Distintas Latitudes. Centro Cultural España, Centro Histórico, CDMX.
5. Taller “Datos y poder”, impartido por Eva Belmonte. 2018. II Foro
Hispanoamericano de Periodismo de Ciencia. Red Mexicana de Periodistas de Ciencia. Centro Cultural España, Centro Histórico, CDMX.


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