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Malacachon 27

Cuando llegué a Malacachon 27

Cuando llegué a Malacachon 27

empezar por uno mismo

Escribir de Malacachon 27 es un acto más necesario que importante. Comenzaré mostrando un video que hice en la época que llegué a vivir a la colonia Santo Domingo 04369.

Hay aromas que no quiero olvidar
silencios que prefiero callar

EL PRIMER TRAGO DE UNA CERVEZA FRÍA, SIEMPRE ES EL MEJOR

Olivier me citó a las 8:00pm en el mural de metro Universidad para conocernos e ir a ver el lugar; en el trayecto me comentó las situaciones que lo llevaron ahí, entonces supe que les faltaba una persona para completar los tres habitantes necesarios para rentar la casa.

Cuando entré vi un lugar polvoso y desordenado, en un sillón estaba acostado Memo, me saludó con una mano y la otra sostenía un ipad.

Google MapsCuando llegué a Malacachon 27Subí para conocer mi recámara -me gustaba la idea de estar en el segundo piso- La habitación olía a madera vieja y encerrada; había telarañas, vidrios rotos, una base de madera sin colchón, una puerta grafiteada, una pared sucia, un techo pintado de negro… Me dijeron que la siguiente semana estaría listo para habitarlo.

Siempre acabamos llegando a donde nos esperan

El cuarto tenía una ventana enorme, un balcón y la casa con jardín estaba muy cerca de la UNAM. Lo que realmente hizo que tomara una decisión, fue cuando apagué la luz del cuarto y vi que el techo absorbió la luz del foco a través de estrellas de plástico fluorescente.

Con el tiempo la recámara adquirió mi personalidad y la casa se convirtió en el lugar donde viví mi último sexenio veinteañero.

Video de mi recámara en Malacachón 27

Fin

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